
Camina despacio y en puntas para que no sepan que esta allí, se ha quitado lo zapatos y sube las escaleras con el mismo cuidado mientras tararea mentalmente una cancioncita con una sonrisa en la cara. La premura es por llegar a su cuarto y ponerse a salvo. Contempla la puerta desde afuera.
Mi mamá me dijo que comiera todos los vegetales pero…
No me hicieron fuerte.
Al entrar, tira la puerta y se arrepiente un segundo después. Sobre la silla de la esquina, sobre el montón de ropa, suelta la mochila de donde resbala un cuaderno viejo, arrugado, con manchas de café, quemaduras de cigarro y mil calcomanías diferentes; tiene estilo y mil dibujos extraños, de personas extrañas, haciendo cosas que le dolerían a cualquiera pero eso no quita que sean divertidas.
Mi mami me dijo que no escuchara esa música, pero…
No es la música. No revisaste el microondas, no revisaste la tele, los teletubies me han hecho una asesina en serie.
Se recuesta y se lleva las manos a la cara para procurar una mayor oscuridad, una mayor intimidad. Así, a solas, se atreve a enfrentar su conciencia. Repasa los hechos mientras recorre sobre la ropa las cicatrices con la punta de sus destrozados dedos.
Mi mamá me dijo que debía llegar temprano, pero…
Las mejores cosas pasan en la opacidad del mundo, nadie nos lo dijo pero lo descubrimos.
La conoció por un chat, entonces no la conoció realmente. Que importancia tiene. Tenía cara de niña buena, solo tenía cara de niña pero no de una buena. Usó sus esposas de peluche como pulseras, y también de eso se arrepintió un segundo después. A pesar del dolor, a pesar de la sangre, quien podría no querer vivir en su sonrisa? El día debería durar un poco más.
Mi mamá me dijo que no hablara con extraños, pero…
Todos tienen esos antifaces añejos, imposible conocerlos. Sin embargo podrías hablar hasta que un día se junte con otro y el siguiente, entonces seguirían siendo extraños? Ya se sus nombres.
Ahora solo le queda dormir y rezar un poco porque nadie haya escuchado la puerta. -Dios no escucha a los que se divierten, - pensaba la nena de mamá, mientras rezaba lo que torpemente recordaba de las enseñanzas de la abuela cuando apenas era una niña con temor de dios.
Mi mamá me dijo que las niñas solo salen con los niños, pero…
Que importancia tiene, somos asexuales desde el nacimiento. Fue algo que comieron.
Mi mamá me dijo que comiera todos los vegetales pero…
No me hicieron fuerte.
Al entrar, tira la puerta y se arrepiente un segundo después. Sobre la silla de la esquina, sobre el montón de ropa, suelta la mochila de donde resbala un cuaderno viejo, arrugado, con manchas de café, quemaduras de cigarro y mil calcomanías diferentes; tiene estilo y mil dibujos extraños, de personas extrañas, haciendo cosas que le dolerían a cualquiera pero eso no quita que sean divertidas.
Mi mami me dijo que no escuchara esa música, pero…
No es la música. No revisaste el microondas, no revisaste la tele, los teletubies me han hecho una asesina en serie.
Se recuesta y se lleva las manos a la cara para procurar una mayor oscuridad, una mayor intimidad. Así, a solas, se atreve a enfrentar su conciencia. Repasa los hechos mientras recorre sobre la ropa las cicatrices con la punta de sus destrozados dedos.
Mi mamá me dijo que debía llegar temprano, pero…
Las mejores cosas pasan en la opacidad del mundo, nadie nos lo dijo pero lo descubrimos.
La conoció por un chat, entonces no la conoció realmente. Que importancia tiene. Tenía cara de niña buena, solo tenía cara de niña pero no de una buena. Usó sus esposas de peluche como pulseras, y también de eso se arrepintió un segundo después. A pesar del dolor, a pesar de la sangre, quien podría no querer vivir en su sonrisa? El día debería durar un poco más.
Mi mamá me dijo que no hablara con extraños, pero…
Todos tienen esos antifaces añejos, imposible conocerlos. Sin embargo podrías hablar hasta que un día se junte con otro y el siguiente, entonces seguirían siendo extraños? Ya se sus nombres.
Ahora solo le queda dormir y rezar un poco porque nadie haya escuchado la puerta. -Dios no escucha a los que se divierten, - pensaba la nena de mamá, mientras rezaba lo que torpemente recordaba de las enseñanzas de la abuela cuando apenas era una niña con temor de dios.
Mi mamá me dijo que las niñas solo salen con los niños, pero…
Que importancia tiene, somos asexuales desde el nacimiento. Fue algo que comieron.
Mi mamá también dijo que Santa era real.
Mi mami me dijo que era una niña mala por meter mis dedos donde no debía, pero…
Mi mente es inquieta y mis dedos curiosos. La inmortalidad estuvo tan cerca que pude tocarla con la punta de la lengua.
Mi mami me dijo que no iba a ir al cielo de los patos… y tenía razón
